El último concierto que dimos en Barabajo fue simplemente soberbio. A estas alturas está clarísimo que Truman es una banda con rodaje, con escenario, que goza de la cosecha de un trabajo que se ha hecho a pulso en escena (y no se lo debemos a ningún amigo tras un escritorio), una práctica que nuestras pasadas por cientos de locales de diferente pelaje nos ha dejado un oficio sin par.
La noche anterior estábamos en un bar con Felipe hablando del show que se nos venía y de los planes del año que se asoma. Ambos teníamos una debilidad por las nuevas canciones que grabamos para el segundo disco de Truman y pensábamos en nuestras ganas de tocarlas. También hablamos de esas nuevas canciones, las que ni siquiera están grabadas, pero que tienen un lugar definido. Y es que el futuro está así de rápido parado frente a todo.
Cuando llegó el 12 del 12 fuimos a cumplir con nuestra sexta presentación desde que Barabajo se abrió como escenario, y quizás la primera en que, unas horas antes de tocar, se prevé una convocatoria complicada, una suerte con la que han tenido que lidiar varias bandas en las últimas semanas allí. “La oferta en la ciudad es amplia” pensé tranquilo, pero como nuestra principal premisa es hacer el show como sea, nos preparamos igual para hacer lo que sabemos hacer, pero nuestro público no nos defraudó; recibimos varias caras nuevas y otras que no veíamos desde hace tiempo.
Siempre he agradecido que este grupo tenga una audiencia inteligente, una que busca, que entiende y que exige mas, por eso con nosotros nunca saben a lo que vienen, no nos vienen a ver porque tienen que hacerlo, lo hacen porque saben que nuestra entrega poco tiene que ver con la del promedio.

A eso de la una, y luego de “Nébula”, salimos al escenario para abrir con “Lazos”, y esa misma sensación que ya he descrito en otros de mis escritos sobre lo que me pasa con la canción, se hizo presente y vino a hacer lo suyo una vez mas; desde ahí la puerta estaba abierta para cualquier emoción que por allí quisiera pasar.
La intensidad de todo lo que ocurrió durante el concierto fue otra ventaja, algo que equilibra el dramatismo siempre presente en las letras, con lo que pasa entre las canciones, eso hace que en su ejecución en vivo no termine siendo tan dramático. Y es que todo surge así, sin tener ni un segundo para calcular nada. Increíble es que gracias a ese montón de verdad encarada la podamos pasar bien y el público igual.

“Mentira es la Casualidad”, apareció una vez mas como la afirmación de que no siempre hay que creer en lo casual, porque hay una cosa mas fuerte que los encuentros inventados, hay algo llamado sincronía, lo que explica tantas cosas en la vida, como en nuestros conciertos, presentaciones que son una de mis cosas favoritas de siempre, quizás por eso me animé a hacer unas líneas de “My Favourite Things” al introducir la canción.
“La Función” apareció por segunda vez en vivo y comprobamos, incluso de manera prematura, que esa canción puede significar un punto muy alto en los futuros conciertos del grupo: “…no hablen por mi no saben lo que siento…”.
Hubo algo que hizo del setlist que escogimos que lo hizo para mi un viaje particularmente sentido, y en el trayecto de tantos “Sueños..”, los “Lazos” y el “Frío” que se aproxima, volaron plumas, gafas y bajó por mi garganta la calidez de una exquisita botella de Merlot.

Cerramos con “Los Años Nuevos”, todo un paréntesis en las intenciones habituales del grupo, una momento donde la canción me pidió todo, y por la entrega tan intensa terminé tirado en el piso (“…y al tercer acople, resucité…” dije al levantarme). y después “Silencio” puso el punto final de una noche después de demasiada luz y demasiado ego.
El embrujo dura lo que tiene que durar, y un rato mas tarde, después de anular las molestias de los únicos tres rednecks que me he topado en nuestros conciertos (a los que claramente se les hizo demasiado largo el happy hour), nos fuimos con mis compañeros para saborear nuestras impresiones, y en la misma mesa de siempre, hicimos un salud con el que brindamos por esa noche que salió brillante.
El próximo concierto será el sábado 27 de diciembre en la Sala 2 de SCD Bellavista. Será un show desenchufado al igual que el que ofrecimos a fin del año pasado, y del que tengo tan buenos recuerdos también. La entrada es liberada, comienza todo a las 19:00 hrs y los esperamos a todos. Cariños.