“MÉXICO ME DIO UNA OPORTUNIDAD Y LA TOMÉ TRABAJANDO DURO” (Entrevista en Estado Estacionario, México)

Su voz saltó de Los Andes chilenos para hacerse escuchar mas allá. En México es favorito de un público creciente, tiene una especial relación con artistas españoles que se han convertido en sus colaboradores, y acaba de ser fichado como el primer artista del sello Grabaciones Estacionarias, con quienes reeditó un álbum con el que ha vuelto a cosechar elogios.

Por Estado Estacionario
Fotos por Riveros / archivo.

 

A pesar de tener una carrera reciente como solista, el chileno Mauricio Riveros no es un artista nuevo. En la década de los 2000 lideró el grupo de rock Truman, donde también destiló poesía, elegancia sonora y cautivó a un público escogido. Desde que llegó a mostrar su trabajo a México, ha llamado la atención no sólo por sus canciones, sino también por el universo que propone desde ellas, donde conjuga literatura, un cuidado estético, una interpretación sentida, contándo con el aprecio artístico de un especial círculo de músicos con los que ha compartido discos y escenario.

El año pasado realizó la gira de La Estación del Silencio, junto a Alan Boguslavsky, donde llevó canciones como “Lo que no está permitido” o “El desastre” a una mayor audiencia, una más exigente y pasó bien la prueba. Este 2014 lanzó su segundo libro de poesía, que salió a mostrar en directo con un show audiovisual, y ahora acaba de reeditar “La Verdad – Opción México”, junto a nuestro sello Grabaciones Estacionarias, el disco que lo puso en este mapa, sumándo cuatro canciones extras, cuyo primer sencillo, “La eternidad” lo muestra en un clip con un look oxigenado, vestido de negro y extremadamente delgado.

 

¿Te consideras un poeta que hace canciones o un músico que escribe poesía?

Riveros: El orden de mis publicaciones dirán que primero vinieron los discos, pero lo cierto es que desde siempre he estado escribiendo y haciendo canciones, así es que he desarrollado ambos oficios simultáneamente. Lo que sí, es que desde que comencé sentí la necesidad de que mis letras fueran mucho más que un mero adorno vocal estético, sentí que las canciones tenían que impactar, emocionar, aliviar, huir hacia el pecho de alguien más, es por eso que le doy mucho protagonismo a las palabras que pongo en una canción. También en algún receso breve de la música, me he podido dedicar por completo a la poesía, lo que me permite moverme en otros circuitos, y a través de esa dualidad, puedo estar en constante movimiento.

¿Te ha dado México algo que no encontrabas en Chile?

Riveros: Muchísimo. He estado muy despierto para aprovecharlo y es algo de lo que estoy muy agradecido. México me dio una oportunidad y yo la tomé trabajando duro. Me dio la chance de tocar en otros escenarios, una audiencia más atenta, crítica en otro nivel, la posibilidad de trabajar con músicos afines a lo que hago y una conexión especial con quienes me siguen. Cualquiera puede venir a México y hacer una gira, pero no todos pueden poner una canción en el corazón y en la mente de la gente, y eso es lo que ha pasado con varias de mi disco. En un momento yo me cansé de Chile porque me resultaba como un microclima musical y no tenía que ver con las intenciones más globales de lo que hago. México en cambio, es una capital musical más grande, más difícil y más exigente, y yo estoy más acorde con esa exigencia porque nunca he parado de trabajar.

 

¿Te sientes más cómodo defendiendo un proyecto en solitario que liderando un grupo?

Riveros: Quizás ser solista era mi destino, pero tengo muy buenos recuerdos y satisfacción por el trabajo hecho durante diez años conTruman, creo que es un privilegio tener un pasado con canciones y una banda como esa, esos fueron mis inicios y fueron años de aprendizaje, de aciertos y desaciertos. Con una banda fue que viví varios de esos primeros momentos inolvidables en la carrera de un músico. Pero no soy nostálgico, no soy de reuniones, yo voy hacía adelante. Desde que comencé a trabajar como solista es que siento que he tenido mi mayor crecimiento. El último año de conciertos han sido mis predilectos y es cuando mejor me he sentido en el escenario, pues he podido replantear el concepto y las canciones de cada show sin preguntarle a nadie. Si quiero voy y toco el piano, o la guitarra o lo hago derechamente electrónico. En solitario también es como he podido tomar decisiones artísticas más espontáneas, menos estudiadas y las satisfacciones han sido mucho mayores.

 

¿Qué ha supuesto para ti fichar por Grabaciones Estacionarias?, ¿Qué opinas de las independientes y de las multinacionales?

Riveros: Yo pienso que el trabajo duro siempre es la clave; no descansar, y para eso uno necesita tener cerca a personas afines. En Chile me tocó en una época agonizante de la industria estar en un sello grande, y no me significo demasiado porque habían muchos señores con ideas antiguas que entorpecían más que aportar. También trabajé con un sello pequeño, donde sus intenciones eran muchísimo mayores que sus capacidades, pero me abrieron sus puertas con una visión que no tuvieron las multinacionales. Ahora, trabajar con un sello independiente como Grabaciones Estacionarias me provoca confianza, primero porque comparto la visión que tiene Antonio Estación (director del sello), y segundo porque no se dio que yo les tuviera que convencer, si no que cuando estuvimos de gira, todos fuimos testigos del efecto que provocó cada concierto y la solicitación del álbum de parte del público. Este sello también implica mucho trabajo, de hecho la venta de discos es online y muy personalizada, pero es un modelo que en este punto de mi carrera me queda bien, pues nunca he esperado que nadie haga las cosas por mí, y además puedo conservar mi libertad en todos los aspectos artísticos.

 

¿Qué destacas de las escenas musicales de Chile y de México?

Riveros: Estoy seguro que en Chile, definitivamente, lo más interesante no es lo que está sonando en la radio. Me ha gustado el cómo proyectos independientes y más propositivos han logrado destacar y salir de allá. Siento que en Chile la música vive a través de los medios este fenómeno del microclima del que hablaba antes, porque ya sabes que los que más suenan allá, con todo lo que han sido impuesto por los medios, son artistas que acá, en una capital de la música latina, no han logrado la misma atención ni del público, ni de la prensa. A la prensa musical chilena le hace falta abrir su espectro, especializarse, y a las radios les falta voluntad. Sobre la escena mexicana, me encanta y me intriga esa relación pasional que se vive entre el público y la música, pues es un privilegio que un artista tenga un público fanático, y aquí es algo que le pasa a un grupo selecto. No cualquier banda hace que varias generaciones porten una camiseta con su logo, y eso es algo que aquí si sucede, con bandas como Caifanes, por ejemplo. Creo que las escenas tanto de Chile como de México son distintas, pero es bueno deshacerse del nacionalismo, creo que no serlo es lo que le da una coherencia global al trabajo de cualquier artista.

 

¿Por qué decidiste reeditar el disco La Verdad en México? Tienes material nuevo?

Riveros: Decidí reeditar “La Verdad” para ordenar un poco mi carrera aquí, porque si bien tengo más de una década de camino antes de ese disco, cuando vine a México fue como partir de cero, y ese es el álbum que me sacó de mi país. En la gira del año pasado en cada ciudad la gente preguntaba por ese álbum y ya no quedaban copias de las que había traído desde Chile, entonces se convirtió en un objeto codiciado, un poco de culto, también por los colaboradores que habían en él y yo mismo lo entendía como un disco que estuvo adelantado a su época, por eso me dispuse a pasar por todo otra vez. Pero tengo muchísimo material nuevo, de hecho desde que llegué a México me dediqué también a grabar y terminar de componer mi segundo álbum, el que ya está listo y se llama “Los Tiempos de Ahora”, con canciones que me gustan mucho, y que estoy ansioso de mostrar en directo. Espero poder editar ese disco este año, porque ya comencé a trabajar en un tercer disco para 2015.

 

¿Cómo ha sido trabajar con Javier Alvero en el clip de “La Eternidad”?

Riveros: Trabajar con Javi fue idea de Antonio Estación. Hasta ahora yo mismo había dirigido todos los clips de mi carrera en solitario. De Javier sabía que había hecho clips para canciones preciosas como “San Cosme y San Damián” de Bunbury o “No fue bueno, pero fue lo mejor” de Bunbury & Vegas. Y como se dio la posibilidad, me dije, bueno, a ver qué pasa. Tenía el single listo desde hace unos meses, y no se lo había mostrado a nadie, se lo mostré a Antonio, que se lo mandó a Javier a España, quién a los pocos minutos respondió con un mensaje que decía “es imposible resistirse a tu canción, A Gary Numan le hubiera encantado haberla compuesto”, y se puso a trabajar de inmediato en el clip. En menos de cuatro días ya lo tenía resuelto. Trabajar con Javier fue soltar la mano y entregar el concepto, me encantó que se entusiasmara igual que nosotros, fue todo un privilegio para mí como artista y quedé muy contento por el resultado.

 

Algunos críticos musicales han escrito de ti que podías haber sido un quinto Bushido. ¿Crees que musical y estéticamente estás cercano a ese proyecto?

Riveros: Cada vez que la crítica ha hecho ese comentario, lo he tomado como un honor, un cumplido inteligente, pero tambien con humildad. Bushido es un disco de culto para mucha gente, y es un álbum favorito para mí. Cuando estaba haciendo “La Verdad”Bushido era un álbum que estaba delante de mí en el camino, de hecho por eso es que llegué a invitar a Carlos Ann. También creo que ese proyecto es único, que son ellos cuatro y cada uno es irremplazable. Me parece un piropo lúcido de parte de una crítica más crítica, un cumplido que sólo alguien muy atento podría hacer, porque se han dado cuenta que manejo los mismos códigos, el mismo lenguaje poético y la interpretación intensa, que los que usa un disco que ha marcado al mismo público que nos sigue.

 

¿Tienes prevista la publicación de algún libro nuevo?, ¿Cómo ha ido el primer libro publicado?

Riveros: Este año publiqué mi segundo libro, y pienso que publicar libros es abrir una puerta para no volver a cerrarla. Actualmente estoy trabajando en un libro de cuentos, que es mi primera colección de relatos en un género que no es la poesía. Es un proyecto bien especial también porque hay un concepto tras los cuentos, y claro que me ha inspirado mucho mis viajes por México. Paralelamente estoy en otro poemario y algo nuevo en video, pero ya es un proyecto para el próximo año.

 

Participaste en 2013 en las Fiestas de la Estación del Silencio junto a músicos como Alan Boguslavsky y Copi y has sido telonero de músicos como Shuarma, Ivan Ferreiro. ¿Crees que ha llegado el momento de emprender una gira en solitario?

Riveros: Ya en el 2012 había girado en solitario por México, pero sin duda que fueron esos conciertos de la Estación del Silencio los que me expusieron a una audiencia mayor.

Ahora con la reedición de mi disco, hacer una gira en solitario lo veo algo tan probable como necesario. También creo que fue clave hacer estos shows de apertura en algún momento, principalmente porque son artistas que tienen que ver conmigo y nos sigue el mismo público. Con Alan Boguslavsky y Copi protagonizamos uno de los momentos más memorables de la gira de la La Estación del Silencioque fue encontrarnos en Guadalajara y tocar juntos “Alicia (expulsada al país de las maravillas)”, canción que ellos grabaron con Bunbury para el disco “Radical Sonora” y el público respondió de manera increíble. Trabajar y colaborar con todos ellos se dió a través de una admiración mutua y honesta, que es parte del camino que me trae hasta acá.

 

Una de las características tuyas es que siempre estas cambiando de look. ¿Es importante para ti la imagen?.

Riveros: Creo que los artistas somos responsables de crear nuestra propia mitología, la forma en que el público nos ve y nos entiende, y siempre entendí que el escenario era un lugar que se respetaba, entonces tienes que verte especial cuando subes a él. Siempre utilicé la imagen como un elemento protagónico en lo que hago, y quizás alguna vez exageré en algún look que haya escogido, pero también he dejado muchos mensajes entrelíneas en cómo me veo o en cómo me quiero ver. Ahora que han pasado los años lo veo también como un sello, una marca que creé como artista, y que es parte del universo que propongo y que mi público entiende como parte importante de lo que les entrego.

 

Por último, ¿Cómo se ve el tema político-social en Chile, luego de esta distancia que tomaste de tu país?.

Riveros: Cuando dejé Chile había muchas cosas que no me gustaban, entre ellas que los artistas le tengan que sonreír al presidente de turno. Creo que escoger de presidente a alguien que ya lo fue, es un retroceso en todos los aspectos, y yo prefiero ir hacía adelante. Me gustaría que Chile se viera un poco más de verdad, que no sólo fuera un país amable con pocos, sino que con oportunidades para todos, incluyendo a los artistas. Si algunas de esas cosas cambian, quizás algún día considere volver a vivir allá.

 

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